Una oleada de homocidios en Nueva Orleans: 12 en la primera semana del año, todos más o menos arbitrarios o relacionados con el trato de drogas. Entre ellos muere una cineasta blanca en su casa en el Marigny, un barrio guay. La muerte violenta de personas negras apenas llega a la página de necrologías, pero este caso levanta pasiones. También murió un musico negro muy conocido y querido. Los familiares y amigos de los víctimas han convocado una mani ‘contra la violencia’, una mani de duelo y de rabia, con el deseo de reclamar la ciudad. Pero como la frase ‘contra la violencia’ da pie a tantas interpretaciones, se convierte en una carrera entre sectores intentando sequestrar el hecho para sus propios fines.
Representantes políticos solicitan la Casa Blanca para más Guardias Nacionales y presupuesto para carceles y policias.
Algunos residentes del barrio Marigny exigen un toque de queda y check-points en las calles, más o menos como había en los meses despues del hurricán.
Organizaciones anti-racistas señalan que todo aumento de policias es igual al castigo y la vigilancia de la población negra, y afirmaría la segregación del territorio.
Esto viene a los dos días de la sentencia a agentes de la policia por matar a tiros dos personas – y herir a más – mientras cruzaban los puentes intentando huir de la inundación: un momento importante para todos los que llevan insistiendo que todo – desde la mala construcción de los diques hasta la actuación policial despues de la tormenta, pasando por la incompetencia de FEMA, demuestra una profunda intención de ‘limpieza étnica’ de la ciudad.
Sin embargo, no puede ser que las bandas armadas se hacen con toda la ciudad, atemorizando toda la población y acotando el poco espacio público que queda.
Un empujón, todos se dan prisa a investigar otras experiencias en otras ciudades, cómo enfrentarse a las situaciones de violencia aguda sin recurrir a la lógica securitaria, qué resultados dan las campañas ciudadanas.
Mientras tanto, Houston aprovecha de la oportunidad para exigir más fondos para su policia también, acusando los ‘Katrinos’ de traer su criminalidad innata allá donde vayan.